Me
encuentro en plena travesía. Aunque bastante largo ha sido el viaje, solo me
queda un pensamiento: Falta poco para la prueba y necesito terminar todo lo que
me relacione con “Quijote” muy pronto. Bastante de este ingenioso hidalgo
he tenido en este mes de abril. Pasando de un gran carro alegórico, lleno de
monstruos y bestias horribles, hasta tener al propio Cervantes sobre “ruedas”. Pero creo que lo que me convoca ahora es expresar mi sentimiento
sobre mi “proceso de lectura” como dijo alguien por ahí.
“Don
Quijote de la Mancha un noble caballero andante que viajaba en busca de
hacer justicia y luchar por el amor a su amada Dulcinea”. Era así la
descripción que él mismo se hacía y que no concordaba en nada con la de
aquellas personas con que se topaba en sus aventuras. Muy por el contrario,
aparte de saberlo totalmente alejado del sentido común, era un viejo que se
hacía nombrar de forma extraña y cuyas actitudes escapaban de lo normal de
alguien de su edad. Pero yo no soy tan crítica con este pobre hombre y al igual que
él, me pasa que suelo adentrarme “un poquito” en historias de libros de mi
agrado, manteniéndome por un buen tiempo en esos terrenos. Muchos dicen que es de
locos, por ejemplo decir hechizos en la sala de clase, pero ¿Quién sabe si
algún día me ayudan a derribar a un trol o algo por el estilo? Por eso
entonces puedo decir con toda la franqueza posible –Don Quijote aquí en Vilcún
hay alguien que si lo entiende, tranquilícese.
Por
otro lado, me gustaría decir que el hecho de tener alguien por el cual luchar es
bastante “romántico”. Y me hace pensar y hacerme la siguiente pregunta: ¿A que
mujer no le gustaría ser la Dulcinea de alguien? Teniendo un hombre
que lucha contra viento y marea en su honor. Por lo menos a mí, me
encantaría tenerlo y si estás leyendo esto: - Ven, sálvame de lo caótico de
este mundo y construyamos un castillo de pétalos de rosas, para permanecer ahí
hasta que nuestros corazones dejen de latir.
Pero
quizás lo importante es que sepas que este libro, aunque aún no termino de
leerlo, ya ha pasado a formar parte de mi “disco duro”. Creo que nunca se me va
a olvidar todo el trabajo que realizamos con mi curso para que el “Día del
libro”, en especifico nuestro carro alusivo a “El ingenioso hidalgo Don Quijote
de la Mancha” saliera exitosamente hermoso. Ambientarnos a la época, en todos
sus aspectos, hizo que mas allá de solo leer un libro este mes, el aprendizaje
quedará en mi memoria a largo plazo. Sin duda alguna, una actividad que vale la
pena repetir con otros tantos clásicos de nuestra literatura, pero pienso que
no pudo haber mejor libro que “Quijote” para interpretarlo con Tercero Medio
Colegio América.
Seguiré
con la lectura, tratando de ser rápida, pero a la vez bastante respetuosa
por si me topo con algún caballero andante. Espero que el final del libro sea
de mi total agrado y que por favor no se haga tan extenuante. Nos vemos
en mi próxima entrada, para poder decirte si te recomiendo o no leer las
aventuras de un extraño caballero medieval y su acompañante.
![]() |
Camino recorrido
en las aventuras de "Don Quijote"
(Esta foto no es de mi propiedad)
|



Gaby, que bien... entiendes a don Quijote, es decir te gusto el hombre de las carnes secas jaja que risa :D ¡Felicidades mi loca!
ResponderEliminarajajajjaa Señorita Lorena este hombre de triste figura supo cautivarme! 1313 jajajaa
ResponderEliminar